CD Campoo Mataporquera 22
EMD Piélagos 71
Partido jugado con mucha intensidad por ambos equipos y, a pesar de lo abultado del resultado, no podemos quedarnos de una idea de equipo débil. Lo cierto es que era un partido clásico del primero contra el último, pero contra un equipo que conocemos bien de esta temporada. Era nuestro cuarto partido con ellas esta temporada.
Claro que me gustaría recrearme en el primer cuarto, pero el partido tiene cuatro cuartos y habrá que tratarlos por igual.
Gusta mucho decir que ganamos el primer cuarto 8-5 y que además fallamos dos contrataques y cinco tiros libres. Mucha intensidad en la defensa, buenos balances y atacando con cabeza, sin pérdidas de balones, moviendo el balón, penetrando, dividiendo, etc. Si hubieran preguntado a alguien desconocido que quién era el que iba primero en la liga hubiera pensado que éramos nosotros.
Pero la alegría en la casa del pobre dura poco. Tener que repetir dos jugadoras alevines después de un cuarto intenso no es buena señal. Las lesiones nos hacen jugar más minutos de los deseados y peor distribuidos, pero es lo que tenemos. No fue un mal cuarto, pero hablamos de un 26 -6 un poco exagerado que nos llevaba al descanso con un 31 - 14 que no era excesivamente malo, pero tenemos que hablar de 8 balones perdidos no muy justificados (dos o tres por presión que no debemos perder ya balones en ellas) que nos hacen mucho daño con las consecuentes canastas fáciles y los nervios para iniciar el siguiente ataque. Debemos mejorar mucho esa faceta del juego,
Tras el descanso y con su equipo de gala en el campo, Piélagos jugó como quiso y cuando quiso, pero nuestro juego no fue desastroso, simplemente ellas eran superiores y se quedaban con todo lo que caía en la zona, Además, nos dieron una lección de baloncestos estático y trabajado. Subieron un punto la defensa nos endosaron un 18 - 2 muy justo. Demasiado tiro sin preparar que nos costaron varios contrataques sin un buen balance defensivo. Otra tarea para trabajar. No es una cuestión de velocidad, sino de atención y de decisión de cuándo voy al rebote y cuándo hago balance.
El cuarto periodos las de Piélagos lo iniciaron sin muchas contemplaciones y jugaron con lo mejor. Nosotras dimos descanso a las lesiones más preocupantes, pero no teníamos mal quintento. Acabamos jugando con las cinco alevines los últimos cuatro minutos. El cansancio de jugadora jóvenes que han jugado tres cuartos a una intensidad superior a la de su categoría hace daño y se empiezan a ver errores más de bulto, pero eran los que cometíamos al inicio de la liga sin estar cansadas.
Buen partido y mucho trabajo de las chicas, pero estamos bajando el listón de los entrenamientos por los problemas de lesiones y faltas a los entrenamiento y se nota que no avanzamos al ritmo que se tenía previsto. Debemos reorganizarnos para la segunda vuelta si queremos ser más competitivas entre los equipos de nuestro nivel.
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